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lunes, 11 de febrero de 2013

El amor... el amor....

Hoy vinieron mis nietos a visitarme...

Dante y sus ojos dulces....


Paloma la cocinera, hicimos buñuelos


Este fue el resultado....


y también estuvimos tejiendo...
yo, ella cada tanto dice:
¿Qué hashes?




viernes, 8 de febrero de 2013

Perdí las varetas...

Hoy entré como de costumbre a chusmear cosillas de tejido en la web y encontré una pelea entre tejedoras, no es la primera vez, al principio me causó gracias, (no me digan que no es gracioso que peleé "te tejo del derecho" con "te tejo del revés", por poner un ejemplo...) pero después me puse a pensar y me dio... no sé, "cosita"...
Pensaba que aunque no nos conozcamos físicamente nos conocemos de manera virtual... quiero decir... no sé si a ustedes les pasa... por ejemplo... yo ayer ví que Che! Crochet publicó su post del premio de La Mansión  Bisoux, y me alegró, me puso contenta, entré a ver y había cosas maravillosas, unas más lindas que otras, y voté por ella porque, aparte de que su monstruito era hermoso, la tengo en mi  Facebook, y visito su blog, y leo lo que escribe y es argentina...después me enteré que también que también estaba Pica-Pau...qué aunque no es mi amiga, conozco las cosas hermosas que hace ... ojo, con Che! Crochet jamás intercambié una palabra... pero sé que existe, porque forma parte de mi cotidianidad de Internet... para no seguir hablando de Che! Crochet, (qué la tomé de ejemplo asociativamente) lo que quiero contarles y no encuentro las palabras es qué a pesar que sé que son virtuales, también sé que existen... paseo por la costa y digo a mi marido: "por acá vive La Crochenauta" (cara de signo de interrogación de mi marido)... "en Necochea vive Loca como tu madre"..."Si pasamos por Tandil ojalá que esté en la feria Color Coco"... "Cactus de colores teje Deco Eluney" es más... ayer a la noche dije en la cena: "Tienda celeste hizo una torta de colores" ¿sé dan cuenta? "Tienda Celeste", no es un nombre... pero yo sé a quién me refiero y ustedes también...mi marido y mi hijo ya están acostumbrados a ese tipo de diálogos y asumen que hablo de alguién de internet...

En fin... a lo que voy es: porqué agredirnos, si todas compartimos un mismo gusto, ¿Quién puede copiar a quien? ¿Cómo? ¿Haciendo el mismo patrón? ¿Usando los mismos colores? ¿ Combinándolos de igual manera?.. sí así fuera... es otra persona, otra lana, otras emociones, otra vida... 

No sé.. quizá todo sea porque hoy estoy al revés...

jueves, 10 de enero de 2013

lunes, 17 de diciembre de 2012

es la vida

"Planta un árbol, escribe un libro, ten un hijo" 
Teniendo en cuenta que: Editar mi propio libro me cuesta $ 4500 
y en casa no tengo tierra, 
¿cuántos hijos debería tener para compensar?


lunes, 22 de octubre de 2012

no quiero

¿Por qué la vida comienza a las 8 de la mañana? 
¿Quién lo dispuso? 
¿Por qué no a las 10? 
¿No estaríamos todos más felices? 
¡Me tengo que levantar a las 6 de la mañana! ¡Lo detesto! 
y no me digan al que madruga Dios lo ayuda, 
porque si todos fuésemos a laburar 
a las 10 de la mañana esa hora sería la madrugada 
y Dios nos ayudaría igual!!!!!!!!!!


viernes, 12 de octubre de 2012

Día del Respeto por la Diversidad Cultural Americana


Discurso del acto del 12 de octubre:
Mi familia paterna son descendientes de las antiguas comunidades aborígenes de nuestro territorio, desde chica escuché historias de mi re tara abuelo y el cacique tal o cual, a mi me parecían narraciones muy lejanas, claro, lo eran. Sin embargo lo que no me resultaba lejano era mi abuela Audelina, en realidad era mi bisabuela, ella llevaba América en la sangre. Cuando íbamos de vacaciones a Córdoba, donde ella vivía con su hija, es decir mi abuela, yo la veía hilar su lana, con el huso haciendo un trompito que iba creciendo, para terminar convertido en ovillo de lana de oveja, que luego teñía con colores de la tierra, de la siembra, del sol, en su telar de palo, que ella llamaba awanakuna en su lengua materna, el quichua santiagueño. También tenía su huerta de yuyitos, que curaban todo, las raspaduras de mi hermano, alguna que otra quemadura, los dolores de panza, las alergias y hasta el mal de amor, lo sé porque una vez descubrí que en secreto se lo daba a mi tía Rosita que estaba enamorada y no era correspondida…
Antes, cuando mi papá era chico, ser indio, aborigen o indígena era un problema, la cultura de ese momento hacía que el indio se sienta avergonzado de serlo y tanto así, que mis abuelas que hablaban quichua, a mi papá solo le hablaban en español, para que no aprenda "la quichua" (como ellas le llamaban) y no se le ocurriera repetirla en la escuela. A pesar de eso, alguna palabritas sabe.
Cuando mi papá fue grande y yo chiquita, él se involucró profundamente con la situación de los pueblos originarios, pueblos en los que se reconoce, se identifica y se funde culturalmente. En ese momento y de su mano, nos involucramos con la situación que atravesaban y siguen atravesando los pueblos originarios, no solo en la Argentina, sino en América toda. Comenzamos a trabajar en distintas organizaciones de apoyo a comunidades indígenas y comienzo a sí a relacionarme con otras personas y sobre todo con otros niños de misma edad que no solo descendían sino que eran indígenas.
A su vez, mientras eso pasaba, yo iba a la escuela. Allí me enseñaban que los indígenas eran unas personas con taparrabos y plumas, lejanos, inexistentes, nunca podía yo igualar aquella imagen que me mostraba la escuela con la que veía cuando íbamos con mi papá a alguna peña o recital de sikuris. 
Lo que la escuela me mostraba no era la realidad que yo vivía, ni la realidad de los pueblos originarios, entonces me di cuenta de que para la escuela, los pueblos originarios no eran lejanos, eran, sencillamente invisibles.
Hoy nos encontramos en esta escuela, nuestra escuela, donde la wiphala está colgada en el patio siempre y no como parte de este acto, participando de talleres donde podemos apreciar la cultura ancestral de nuestros pueblos originarios, ustedes mismos investigaron, dibujaron wiphalas, hicieron artesanías, instrumentos musicales, tienen el hermoso privilegio de ser educados desde una mirada americana, nuestra, propia.
Hoy recordamos 520 años de invasión, y tenemos un trabajo que realizar, hacer oír las voces de nuestros pueblos, que a pesar de tantos años pasados, siguen siendo relegadas, excluidas y marginadas, por sucesivas políticas de estado pensadas para unos pocos. 
Trabajar desde el respeto, hacer propia esa frasecita que dice "educar para la paz" porque desde el odio y el rencor no podemos construir. Esta deuda que adquirimos con nuestros pueblos, nosotros comenzamos a saldarla hoy, desde nuestros lugar, chiquitito, pero significativo al involucrarnos con esta muestra, al ofrecer en estos pequeños tallercitos nuestra cultura indígena, dando lugar a que muchos de nosotros nos reconozcamos en ella, y a que otros la conozcan, la identifiquen, la valoren y puedan seguir transmitiéndola, porque esta cultura no nos pertenece solo a los que somos o descendemos de pueblos originarios, nos pertenece a todos los americanos, sin importar de dónde fueron sus padres, abuelos, y bisabuelos, por el simple hecho de habitar América, esta América, nuestra América. 
Y siguiendo por el camino personal como inició este discurso, quiero contarles que estoy feliz de que estar hoy acá, con ustedes, en este día, contándoles estas cosas, la escuela me hizo sentir distinta cuando era chica pero ahora me da el privilegiado lugar de ser parte. Eso significa que avanzamos, paso a paso.

Negra Silvina Ruiz



viernes, 5 de octubre de 2012

Ficha censal

Logré mi ficha censal 
Luego de dos años y dos meses al fin soy maestra censada!
Ahora quiero mi notebook! 
Porque no se si sabían que el GCBA 
me permite tener a cargo 30 niños sin ficha censal 
(apto médico entre otras cosas) 
pero no ser responsable de una notebook. 
¿Sorprendidos?
Yo no.




Enojada

"El Gobierno de la Ciudad se equivocó al tipear mi nombre y me ingresó al sistema como Silvia, a pesar de molestarme mucho, bueh, no deja de ser un error de tipeo, pero hoy cuando tuve que llenar mi ficha, me encuentro con que tengo que poner mi APELLIDO DE CASADA.... (¿¿¿¿¡¡¡¡¡¡¡¡!!!!!!!?????) 

Chicos del GCBA voy a usar el correo que me crearon (bajo el nombre de Silvia González) para avisarles que estamos en 2012, porque parece que aún no se enteraron. 

Existe la identidad de género, la gente puede cambiarse el nombre por uno que los represente, yo ya tengo uno que me representa y es SILVINA JULIA RUIZ....hoy me voy a dormir siendo "Silvia de González" (encima, de González estoy separada hace 12 años).... ¿no será un poco arcaico? 

La planilla y sus cerebros..."


miércoles, 15 de agosto de 2012

Burguesa...

‎7 de la mañana,
hora y media de levantada, 
camino a mi séptimo grado con reunión de padres, 
jornada de la tarde con mi quinto...
Esto de disimular mi burguesía me está matando


jueves, 22 de marzo de 2012

Nada más que palabras

Si la palabra negro me ofendiera, entones, me estaría avergonzando de mi padre.
Si me ofendiera la palabra mestiza, me avergonzaría de mí misma
Si me ofendiera, bolita, peruca, paragua, cabeza, gaita, gallego, indio, tano, me avergonzaría de mis antepasados.
Si ofende lesbiana o torta sería avergonzarse de haber sido libre de elegir
¿Villero? ¿Provinciano? Adjetivos calificativos y como tales describen…
¿Puto, puta? Cuestiones privadas que no atañen a nadie por lo tanto a nadie deben molestar.
Si estas palabras persisten en el tiempo y son usadas para ofender, 
probemos el sentido inverso, no nos ofendamos cuando nos las dicen…. 
Si el sentido de la ofensa se pierde, a las palabras se las llevará el viento….
Hasta que no les perdamos el miedo a las palabras, estas no dejarán de convertirse en agresiones.


martes, 3 de agosto de 2010

¿Boluda o Conchuda?

Si esperas el bondi 35 minutos con 5 grados, a la sombra y tus hijos diciéndote que tienen frío, hambre y se hacen pis como si vos pudieras solucionarlo y cuando llega el colectivo los que estaban atrás tuyo te empujan, empujan a tus hijos y suben primero, sos una boluda, si sos parte de los otros sos una conchuda

Si estudias como una hija de puta para un final sos una boluda y, si en vez de eso, pensás en contarle entre lágrimas a la profesora lo difícil y traumática que está resultando tu separación sos una conchuda.

Si estás en un bar y ves que alguien se olvida el celular y la llamás para avisarle, sos una boluda, si te lo guardás y salís cagando del bar dejando la cena por la mitad, sos una conchuda.

Si esperas pacientemente que los demás reconozcan tus éxitos sos una flor de boluda, en cambio, si haces el “acting” de lo exitosa que sos, sos una conchuda.

Si sos solidaria y haces obras de bien sin contárselo a nadie sos muy boluda, si te acercaste a un pobre, tenés un amigo gay o extranjero, pusiste 5 pesos para Greenpeace o te afiliaste a la red solidaria tenés que sacarte una foto para pasar a ser una conchuda con pruebas.

Si tu hijo se pelea con un compañerito y vos pensás: “son cosas de chicos” y no haces nada, sos una boluda. Si vas al colegio y le pedís a la directora la pena capital para el niño que molestó al tuyo, sos una conchuda. 

Si tu ex marido no te pasa un mango y vos considerás que te sale más barato que no te pase la cuota que garparle a un abogado para que tampoco te la pague, sos una boluda. Si tu ex marido se hace cargo hasta de los calzones que te comprás para tu nueva vida de soltera y vos le decís a tus hijos lo hijo de puta que es el padre, te doctoraste en conchuda.

Si tu mundo se compone de vos más una sociedad sos una boluda, en cambio si se compone de vos y tres o cuatro burbujas más como la tuya, jugas para las conchudas…


Ojo… si tenés un solo ítem del lado de las conchudas sos una conchuda boluda, si tenés más de uno sos una conchuda si tenés muchos, hiciste la licenciatura y sos Licenciada en Conchudez y si posteas tus conchudeces sos la peor de las conchudas, la conchuda orgullosa.




¿Boluda o Conchuda?

Boluda Total

lunes, 19 de abril de 2010

Escribir...

Escribo desde chica, diarios íntimos, poesías tristes, cartas interminables a mis amigas, a mi marido, que nunca les entrego. Suelo escribir pequeños cuentitos cuando doy alguna clase, me gusta relatar pequeños momentos de mi vida desde el humor para introducir a los niños en algún tema o simplemente para mí, para que queden encerrados en un cajón de la mesita de luz o en un una carpeta que casi nunca abro en la PC.

Pero siempre, siempre, siento mucha vergüenza que alguien lea lo que escribo, a menudo pienso que quienes no tienen un contacto íntimo con la escritura ajena, no podrán comprender lo que significó en ese momento para mí escribir eso, y que quienes lo tienen considerarán lo mío como algo banal e intrascendente, carente de estética y forma literaria alguna, sin embargo, no puedo dejar de hacerlo, de volcar en un papel lo que pienso, siento y creo.

Lo que más me gusta es esa ambigüedad que me provoca escribir, la angustia de mi mediocridad matizada con el placer plasmarlo.

Esto es de manera resumida lo que me pasa a mí, una mujer adulta con la escritura, ahora me pregunto: ¿Cómo canaliza estos sentimientos un niño en edad escolar?

Cuando les dije a mis alumnos de segundo grado que escriban una rima que después entre todos íbamos a armar una poesía, uno me contesto: “Seño, nosotros no podemos hacer eso, ni siquiera vos. No somos escritores”

Tal vez, nos cuesta desterrar, sobre todo a mí, que solo los otros escriben.

SJR.


viernes, 5 de marzo de 2010

Recuerdo Literarios

Mi papá era el mecánico de una empresa recolectora de residuos, y sus compañeros de trabajo eran pues, otros mecánicos, los choferes de los camiones y los recolectores. Estos, si alguna vez prestan atención lo verán, llevan detrás del camión, justo en la parte donde se tira la basura, una lona atada a ambos lados del camión que hace de gran bolsa, en ella, van colocando las cosas que la gente tira pero que aún pueden servir, entre esas cosas juntaban libros, no en el romántico sentido que seguramente ustedes están pensando sino para venderlo como papel.

No sé con qué artimaña mi padre los convenció y cada vez que juntaban libros se los daban a él.

Esta es la razón por la cual en mi casa si se revolvía un poco la biblioteca se encontraba desde el Manifiesto Comunista hasta Otelo, pasando por libros en alemán, inglés, francés e idiomas indescifrables así como Ibsen, recetarios, Sábato, biblias, Hemingway, Freud, libros de medicina y demás tema que se haría imposible enumerar.

Yo contaba con cinco años, y había pasado victoriosa mi primera aventura donde, semialfabetizada me entablé en una lucha cuerpo a cuerpo con las letras y me zambullí de cabeza a leer “Mujercitas” de Louisse M. Alcott, así que me animé y me sumergí en el mundo fatal de Horacio Quiroga y leí “Cuentos de la selva”, lo hacía a la noche, cuando me iba a acostar, rápido porque no quería escuchar el: “apagá la luz” en medio de la Gama Ciega.

A Quiroga le siguió Jorge Washington Ábalos, con “Shunko” y luego creo que “Chico Carlo” o “Mi planta de naranja lima”, obvio todos bajo la previa selección de mi padre a quien debo el placer por la lectura.

Y después de esta orgía literaria, la escuela. Primer grado. Teníamos un libro de lectura, ni siquiera recuerdo el nombre, ¡estaba tan emocionada con mi librito forrado con “contac” transparente! Comenzamos a leerlo a medida que nos “enseñaban” a leer. Todas las lecturas referían a la misma familia, Mamá, Papá, Ana que era la hija y su hermanito que no tenía nombre hasta casi la mitad del libro que descubrimos que se llamaba Joaquín. Y comenzaba así:
Ana amasa la masa.
Papá fuma su pipa.
Mamá ama a Ana.
Claro, el hermanito no podía tener nombre porque era imposible que alguien leyera “Joaquín” a esa altura del año.
Casi al final del libro decía “la familia se divertía mucho en la piscina” y un compañero leyó “la familia se divertía mucho en la pileta” muy bien le dijo la maestra. “Pero no dice pileta”, dije sin ánimos de ofender, “dice piscina.” “Sí, pero como ustedes no saben leer piscina, hagamos de cuenta que dice pileta”. E hice de cuenta, total, no era ni pizca de importante que la familia se divirtiera en la pileta/piscina ya que pobre gente, después de amasar la masa, fumar su pipa y mimar a Ana no les pasaba otra cosa.

Creo que ese fue el punto donde la literatura se abrió ante mí en dos caminos opuestos, uno, la escuela con Ana y sus papás y otro con Quiroga, con la tortuga gigante, con los montes santiagueños, con yacarés, surubíes y lechiguanas que hacen vasijitas en la tierra para poner su miel…
No me transportaba a ningún mundo Ana amasando la masa, ni su papa fumando su pipa, ni siquiera aún, que se diviertan en la piscina.

Nunca me atreví a decirle a la maestra que en casa leía libros de verdad, porque temía a que me lo prohibieran, por esa extraña razón que solo podíamos leer determinadas palabras.

Cuando logré encontrar un punto de contacto entre ambas fue durante la escuela secundaria, las dos literaturas se unieron, no digo en un solo camino, pero al menos eran paralelos.

Entró a mi vida la profesora de literatura de primer año, me acuerdo de su nombre, se llamaba Ida Mugno, nos hizo leer “Historia de Luz y Sombra” de Ada María Elflein, era una selección de cuentitos de la época colonial, más tarde “El cantar del mío Cid”, “El Quijote”, me maravillé con “La dama del alba” de Alejandro Cassonas, conocí a Gregorio de Laferrere a través de “Las del Barranco”. Luego tuvo el buen tino de pedirnos con una selección de cuentos para el primer nivel donde ya se colmó mi mundo literato de placer: Ray Bradbury, Borges, Manuel Mujica Lainez, José Martí, Marco Denevi.

Así pude ir haciéndome mi perfil de lectora y descubrir que me gustaba la literatura gauchesca, hice mi incursión por el Martín Fierro, por Don Segundo Sombra, caí hipnotizada ante Payró con sus cuentos de “Pago chico” y “El casamiento del Laucha”, descubrí a los “Cuentos fatales” de Lugones, a “La gallina degollada y otros cuentos” de quien fuera mi primera inspiración por esos lares de la literatura, Horacio Quiroga.

Entre la escuela y la biblioteca de mi casa donde ya los libros se guardaban en cajas apiladas unas arriba de otras porque no había más lugar donde ponerlos, y la vigilancia extrema que debíamos ejercer sobre mi madre, ya que en sus “limpiezas generales” pasaba dos o tres cajas de libros a su destino original que era la basura, me forme como lectora compulsiva, eso sí, no de gran paladar. Debido a la variedad, consumí todo cometiendo el pecado capital de la gula. Lindo y feo, conocido e ignoto, best seller y obras maestras, “Selecciones” y revistas “Humor”. Incluso había un ejemplar de la revista “Hortensia“

También leí lo que no debía. Ya contaba con 14 años y salteaba la restricción de mi papá, con total libertad leía lo que quisiera, recuerdo que a esa edad leí “La historia de O.“ de Dominique Aury y creo que el estupor me impidió hablar durante semanas, aún así lo terminé. Ese libro quedó en mi mente con la obra cumbre del erotismo, palabra que puedo ponerle ahora ya que en ese entonces no creo haber comprendido el real sentido del texto, me lo impedía mi edad y como consecuencia mi ingenuidad y creo que también la culpa de no dejar de leerlo. Muchos años más tarde lo releí para ver si verdaderamente se justificaba mi recuerdo y me encontré con una excelentísima prosa erótica.

Mis horizontes se fueron ampliando y llegué, por mi amiga Andrea, a “El hombre ilustrado” de Bradbury con el prejuicio que la ciencia ficción no iba a gustarme. Error, me cautivó.
Descubrí a Benedetti, que por esas cosas raras de la vida en mi biblioteca no había ningún ejemplar de él, a través de una amiga adolescente que me prestó, mientras sucumbía a la picazón de la varicela, “Primavera con una esquina rota” para que se me hagan más amenos los días de calvario. Bajo mi compulsión, apenas dos horas me duró la amenidad.

Por eso caminos del azar, llegué a Cortázar, Sábato, Anais Nin, Henry Miller, Isabel Allende, el hallazgo más placentero fueron “Las mil y una noches”, aún hoy no sé como terminó Scherezade de contarle los cuentos al sultán ya que solo tiraron a la basura el primer tomo, así que todavía no leo las 501 noches que me faltan.

Mi juventud me obligó a creer en la utopía, por lo tanto incursioné – en el muy amplio sentido de la palabra - en política. Me interesé por los pueblo sometidos y la gente marginada, lo que me llevó a Eduardo Galeano, y a toda biografía de aquel que de un modo u otro se opusiera al sistema: Mandela, Guevara, Castro, Gandhi, Evita…

Pasada esta etapa revolucionaria, volví a mis descubrimientos: llegué a Kafka, a Bioy Casares, a Sábato, Art, Dolina, a Ana María Shua, Pizarnik, Ocampo, a Vargas Llosa, Pablo Neruda, García Márquez, Humberto Eco.

Y de repente me encontré adulta, madre, maestra, en la biblioteca de mi casa, otra casa, otra biblioteca. Leyendo Elsa Bornemann, Silvia Schujer, Andrea Ferrari, Laura Devetach para mis alumnos, para mi hijo.

Y sigo y sigo


SJR


martes, 2 de febrero de 2010

Entre vos y yo

Cuando cumplí cinco años mi abuela materna me regalo el libro “Mujercitas” de Louise May Alcott, por supuesto yo no sabía leer aún. Vi en los ojos de mis padres y demás familiares la desaprobación del regalo, no por el regalo en sí, sino, por la simple razón de que a nadie con dos dedos de frente se le ocurriría regalarle a una niña que aun no sabe leer nada más y nada menos que un libro.
Pero mi abuela no tenía esos dos dedos de frente y ante su falta de criterio, me sumergí en las hojas de mi primer libro.
Era un libro grande, como los de mi papá, no tenía nada de parecido a los que yo solía tener que eran más dibujos que letras. ¡Este era todo letras! Recuerdo que tenía algunas ilustraciones, seis o siete en realidad que no me permitían armar una historia.
En las ilustraciones se veían las varias niñas con vestidos antiguos sentadas ante una chimenea, en otra, dos de ellas cocinando, o tocando el piano, situaciones de la vida cotidiana, pero había una ilustración en la que se veía a una de ellas con el cabello extremadamente corto, las demás la miraban atónitas, algunas lloraban.
Esa imagen me torturó días y noches, sentía una imperiosa necesidad de saber que era lo que había pasado con la cabellera de esa joven, pero por más que insistía, nadie en la familia estaba dispuesto a leer el libro por mí.
No recuerdo como, por más esfuerzo que haga, no puedo precisar el momento, como si hubiera sido algo mágico, comencé a leer antes de empezar la escuela primaria.
Mi madre suele decir, aún en la actualidad: “S. siempre fue muy inteligente, empezó a leer antes que le enseñen”
Pero yo sé que no era una cuestión de inteligencia, sino de necesidad, necesidad urgente de saber, de conocer, de navegar, de sumergirme, de soñar, de explorar. De ser.

SJR.


sábado, 14 de noviembre de 2009

Mi estrella

Un sábado, el 14 de noviembre iba a conocer al amor de vida, a mi estrella propia y a la vez ajena, a mi vida en otro, a mi hijo, a Camilo

Nació una estrella
nació un sol
una luna, un cielo inmenso
un mar lleno d olas
un tranquilo lago colmado de peces
una tarde de sol
un globo rojo
tintinear de cascabeles
un mundo de sonrisas regaladas

Llegó en plena noche,
como una estrella
con destello propio
con los pulmones llenos
con los ojitos abiertos de par en par

¿Cómo puede alguien tan grande
caber en este cuerpito tan pequeño?


viernes, 8 de mayo de 2009

Buenos Aires se sufre

Intolerancias

Odio al Ser Humano 1

Situación: Mensaje de texto
Pregunta (mía): ¿Estás levantada todavía o ya estás durmiendo?
Respuesta: ¿Qué pasó?

Intolerancia: ¡¿Qué pregunte?! ¿Por qué no responder a una pregunta básica, simple, casi irrelevante?
¿Por qué preguntar “qué paso” si la respuesta simple, muy simple, era un paupérrimo monosílabo: Sí o No.


Odio al Ser Humano 2

Situación: Parada de bondi 86 (Caballito – Liniers)
Pregunta (del Ser Humano a Odiar): ¿Éste colectivo me deja en la estación de Haedo?
Respuesta: No, te deja en Liniers y de ahí podés tomar otro…
Ser humano Odiado: No, pero a mí me dijeron que el 86 me dejaba…

Intolerancia: ¿¿¿Entonces para que mierda me preguntas???

Odio al Ser Humano 3

Situación: Charla
Pregunta (mía): ¿Querés coca o jugo?
Respuesta: Sí.

Intolerancia: ¡¡¿Sí qué?!! ¿Coca o jugo? ¡¡Comprensión de mensajes orales por Dios!!

Odio al Ser Humano 4

Situación: Comunicación telefónica
Pregunta (de un odioso Ser vivo): ¿Pizzería?
Respuesta (mía): No, equivocado.
Pregunta: ¿Pero cómo? ¿No es el 4903-….?

Intolerancia: No señora,
¿No le parece que si en mi casa existiera una pizzería yo me daría cuenta?
Es tan simple como que puso el dedito en otro botoncito la putísima madre!

SJR

martes, 14 de abril de 2009

Buenos Aires se vive

Anécdotas de mis días en Subte

Como asumir que soy una boluda en apenas 5 minutos

Hipótesis: Soy una boluda

1-Bajo a la estación de Acoyte, miro como una despavorida para todos lados porque no sé donde se saca el boleto… (Ticket, cospel o como se llame). Al fin lo encuentro:
- Uno hasta Puan
A lo que la señora de la boletería me responde:
- El valor del boleto abarca todo el recorrido. (Primera insinuación de un tercero a que soy una BOLUDA)
2-Le pregunto a la señora: ¿Cuánto es? (Bruto cartel delante de mí que dice: $1.10)
3-Empiezo a buscar las moneda, mientras la señora me mira con cara de desconcierto, claro, se estará preguntando: ¿porque carajo no le pago con un billete? (Segunda insinuación: sos una BOLUDA)
Finalmente, después de revolver bolsillos, monedero, mochila, etc., le digo:
- No tengo monedas.
- El subte no es con monedas. –Me contesta la mujer e implícitamente se leía en su rostro: ¿Sos Pelotuda, vivís en un Tuper o desayunaste con Whisky? (Tercera insinuación)
4-Finalmente consigo el boleto, obstáculo número 2: El molinete
Sospechosamente tecnológico, un aparato lleno de agujeritos y hendiduras con un cartelito en llamativas letras rojas digitales que dice: “INSERTE TARJETA AQUÍ”
Inserto la tarjeta, empujo el molinete… NADA
Otra vez… Nada
Se acerca el guarda…y me dice:
- Acá señorita… ( y me señala la hendidura de abajo, por donde ENTRA la tarjeta, no donde SALE como intentaba yo)
O yo estaba muy suspicaz esa mañana o la gente era muy obvia, porque también pude deducir que el “acá señorita” lleva implícito un “¿Y esta tarada es maestra? (Iba con guardapolvo) (Cuarta insinuación)
5-Al fin subo al subte, me siento y me doy cuenta (OH! MI DIOS!) Estoy yendo para Plaza de Mayo!
Aunque no lo crean… fui a Plaza de Mayo… para volver en el mismo coche a mi destino real que era “PUAN”
Conclusión: Hipótesis CONFIRMADÍSIMA! SOY UNA BOLUDA!

SJR