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martes, 3 de agosto de 2010

¿Boluda o Conchuda?

Si esperas el bondi 35 minutos con 5 grados, a la sombra y tus hijos diciéndote que tienen frío, hambre y se hacen pis como si vos pudieras solucionarlo y cuando llega el colectivo los que estaban atrás tuyo te empujan, empujan a tus hijos y suben primero, sos una boluda, si sos parte de los otros sos una conchuda

Si estudias como una hija de puta para un final sos una boluda y, si en vez de eso, pensás en contarle entre lágrimas a la profesora lo difícil y traumática que está resultando tu separación sos una conchuda.

Si estás en un bar y ves que alguien se olvida el celular y la llamás para avisarle, sos una boluda, si te lo guardás y salís cagando del bar dejando la cena por la mitad, sos una conchuda.

Si esperas pacientemente que los demás reconozcan tus éxitos sos una flor de boluda, en cambio, si haces el “acting” de lo exitosa que sos, sos una conchuda.

Si sos solidaria y haces obras de bien sin contárselo a nadie sos muy boluda, si te acercaste a un pobre, tenés un amigo gay o extranjero, pusiste 5 pesos para Greenpeace o te afiliaste a la red solidaria tenés que sacarte una foto para pasar a ser una conchuda con pruebas.

Si tu hijo se pelea con un compañerito y vos pensás: “son cosas de chicos” y no haces nada, sos una boluda. Si vas al colegio y le pedís a la directora la pena capital para el niño que molestó al tuyo, sos una conchuda. 

Si tu ex marido no te pasa un mango y vos considerás que te sale más barato que no te pase la cuota que garparle a un abogado para que tampoco te la pague, sos una boluda. Si tu ex marido se hace cargo hasta de los calzones que te comprás para tu nueva vida de soltera y vos le decís a tus hijos lo hijo de puta que es el padre, te doctoraste en conchuda.

Si tu mundo se compone de vos más una sociedad sos una boluda, en cambio si se compone de vos y tres o cuatro burbujas más como la tuya, jugas para las conchudas…


Ojo… si tenés un solo ítem del lado de las conchudas sos una conchuda boluda, si tenés más de uno sos una conchuda si tenés muchos, hiciste la licenciatura y sos Licenciada en Conchudez y si posteas tus conchudeces sos la peor de las conchudas, la conchuda orgullosa.




¿Boluda o Conchuda?

Boluda Total

martes, 8 de junio de 2010

Jasín y Shaíta

El príncipe Jazín estaba enamorado de Shaíta, la hija del herrero, pero sus padres, los reyes del Gran Reino Azul le tenían terminantemente prohibido acercase a ella debido a que no era de la nobleza. La belleza de Shaíta era tan singular que no solo el príncipe estaba enamorado de ella, casi todo el palacio suspiraba de amor, entre ellos el gran guerrero Fragur.

Una noche mientras Jazín contemplaba extasiado a Shaíta, se acercó Fragur y al ver sus ojos de enamorado le dijo que él podía ayudarlo a quebrantar la prohibición de sus padres sin que estos se enterasen. El amor que sentía por Shaíta era tanto que, a pesar de tener que desobedecer a sus padres, el príncipe aceptó.

Fragur lleva al príncipe a las afueras del palacio diciéndole que allí se encontraba Shaíta esperándolo, pero su secreta intención era que el gran Pájaro de Fuego que asolaba de noche el bosque lo atacara y lo matara.

Tal era la desolación del príncipe cuando descubrió que Shaíta no vendría, que ni siquiera notó que el Gran Pájaro de Fuego estaba junto a él y conmovido por tanta tristeza le contó que Shaíta no era otra que la princesa Carmín del Reino Rojo, que había sido cambiada al momento de nacer por un hada malvada, como prueba de ello, le regaló un oráculo en que se podía ver todo el pasado incluso, el engaño de Fragur.

El príncipe regreso al palacio, contó la historia a su padre, y éste emocionado autorizó la boda.

Una semana después, el único que no estaba alegre era el guerrero Frangur que como castigo a la traición lo habían mandado a cazar cuatrocientos millones trescientos veintiún mil doscientas treinta y dos ranas para el gran banquete que se daría en el palacio celebrando la boda de Jazín y la princesa Carmín.

SJR

lunes, 19 de abril de 2010

Escribir...

Escribo desde chica, diarios íntimos, poesías tristes, cartas interminables a mis amigas, a mi marido, que nunca les entrego. Suelo escribir pequeños cuentitos cuando doy alguna clase, me gusta relatar pequeños momentos de mi vida desde el humor para introducir a los niños en algún tema o simplemente para mí, para que queden encerrados en un cajón de la mesita de luz o en un una carpeta que casi nunca abro en la PC.

Pero siempre, siempre, siento mucha vergüenza que alguien lea lo que escribo, a menudo pienso que quienes no tienen un contacto íntimo con la escritura ajena, no podrán comprender lo que significó en ese momento para mí escribir eso, y que quienes lo tienen considerarán lo mío como algo banal e intrascendente, carente de estética y forma literaria alguna, sin embargo, no puedo dejar de hacerlo, de volcar en un papel lo que pienso, siento y creo.

Lo que más me gusta es esa ambigüedad que me provoca escribir, la angustia de mi mediocridad matizada con el placer plasmarlo.

Esto es de manera resumida lo que me pasa a mí, una mujer adulta con la escritura, ahora me pregunto: ¿Cómo canaliza estos sentimientos un niño en edad escolar?

Cuando les dije a mis alumnos de segundo grado que escriban una rima que después entre todos íbamos a armar una poesía, uno me contesto: “Seño, nosotros no podemos hacer eso, ni siquiera vos. No somos escritores”

Tal vez, nos cuesta desterrar, sobre todo a mí, que solo los otros escriben.

SJR.